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Crisis institucional en el gobierno de Gustavo Sáenz. El anuncio del gobernador provocó un gran revuelo social

Una acalorada reunión se celebra en Finca Las Costas. Algunos ministros habrían presentado su renuncia

SALTA-(Ernesto Bisceglia).- El anuncio del gobernador, Gustavo Sáenz, en las últimas horas de la noche del domingo de que descontaría un 10 o 15% de los haberes al sector público con destino a un Fondo de Emergencia para ayudar a los emprendedores que hoy a causa de las restricciones que impone la pandemia han quedado sin posibilidades de ingreso, generó una inmediata reacción en contra que se expresó en  las Redes sociales.

Los primeros en levantar su voz en contra de un descuento compulsivo fueron los docentes que amenazaron con un “paro virtual” e inmediatamente se sumaron otros representantes gremiales que protestaron contra la medida.

Tan sólo unos minutos más tarde, en su cuenta de Twitter, el gobernador Sáenz, expresó sus disculpas por haber omitido decir que el aporte “será voluntario para aquellos que quieran o puedan”. Para entonces los comunicados oficiales de repudio de algunos gremios ya ganaban espacio y comentarios adversos en los teléfonos y computadoras de los salteños.

El anuncio y su inmediata retractación produjeron un sismo al interno del gobierno provincial y a la vez un cisma ya que algunos ministros habrían presentado su renuncia. Baste decir nada más que el ala política más cercana al gobernador Sáenz se enteró por la televisión de la medida.

Los autores intelectuales de tamaña “gafe” política y redactores del cuestionado DNU que no verá la luz en su redacción original, serían nada menos que el ministro de gobierno, Ricardo Villada, la fiscal de estado, Cintia Pamela Caletti y el secretario de la gobernación, Matías Posadas. Otro “error técnico” fue anunciar que un DNU se enviaría para ser tratado por la Legislatura, lo cual en todo caso podría haber sido “ad referéndum” y no para ser aprobado, ya que un Decreto de Necesidad y Urgencia tiene “per se” la entidad suficiente como expresión de la voluntad del gobernador.

Haberle aconsejado al gobernador que diga que enviaría a las Cámaras un DNU fue quitarle poder de facto al gobernador. En una situación de crisis como la presente, es un acto similar a empujarlo a la arena con leones hambrientos.

Así las cosas, en este momento se habla de una verdadera crisis institucional en el gobierno de la provincia de Salta producido por un garrafal error político de ministros y cercanos al gobernador Sáenz que pareciera ser que no comprenden el alcance de la crisis sanitaria que embarga al mundo, al país y a la provincia.

La negligencia con que actuaron los autores intelectuales de esta medida ha puesto en tela de juicio el trabajo impecable que vino realizando el gobernador Gustavo Sáenz a quien se debe reconocer el empeño personal puesto en salvaguardar la salud de los salteños.

Los medios nacionales y algunos del exterior han sabido reconocer la talla de liderazgo de Sáenz, un “detalle” que al parecer sus cercanos no alcanzan a dimensionar, quizás por su falta de cultura política  y de información. Bastaría con que leyeran los diarios, nada más.

La hora exige de asesores especializados con demostrado “Cursus Honorum” en sus disciplinas y no de burócratas, advenedizos o prebendarios que medraron en los cargos públicos sin otro desafío más que el de juntar “horas café” en “roscas” políticas para mantenerse viviendo del Estado.

Seguramente no escapa al gobernador Gustavo Sáenz que la pandemia ocasionada por el COVID-19 no sólo puede afectar la salud y hasta la vida de muchos salteños, sino que cambiará las reglas sociales, económicas y políticas cuando pase. Esto predica de la necesidad de estar pensando ya cómo se instalará a la provincia de Salta en este Nuevo Orden que ya está instalado de hecho.

Para pilotear esta etapa que es tanto crucial como histórica, la hora reclama de la sociedad los mejores hombres y mujeres, muchos de los cuales y muy valiosos no pertenecen al “establishment” político, pero cuyo concurso sería un valioso aporte para enfrentar y superar la difícil coyuntura.

Hoy, la tarea titánica realizada por el ciudadano Gustavo Sáenz se ha visto deteriorada en pocos minutos a causa de la necedad, la soberbia y la falta de visión de personajes con tiempo político vencido.

Las horas que siguen serán decisivas para un gobernador que ha sabido montar trincheras eficaces para aguantar el embate del coronavirus. De la elección de su plana mayor dependerá  ahora que Sáenz sea recordado como aquel Napoleón que con su metro cincuenta supo decir: “Yo no soy un hombre grande, sino un gran hombre”.

De él depende.-

 

Por: Ernesto Bisceglia

www.ernestobisceglia.com

 

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