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Conflicto en La Caldera: ¿Un aviso para otros intendentes?

El cambio brusco que experimentó la historia está dejando a muchos políticos fuera del encuadre que el nuevo paradigma que se está instalando exige. La vieja política y sus modos caudillistas está demostrando su ineficacia.

SALTA-LA CALDERA-REDACCIÓN.- No hay peor ciego que el que se niega ver la realidad, suele decirse y los hechos están demostrando que esto es una ineludible verdad cobrándose las primeras víctimas de la necedad política.

Bien decían los franceses que “Las revoluciones están antes en los corazones que en los hechos” y el problema que hoy se visibiliza en La Caldera ya venía latiendo en el ambiente de los vecinos desde hace un tiempo a esta parte.

Si bien el Dr. Diego Sumbay asumió rodeado de un optimismo generalizado luego de la experiencia de Daniel Escalera que había dejado bastante que desear, a poco de andar esa aura de luminosidad se fue apagando ante rumores que hablaban de nombramientos nepóticos, de “amiguismo” y de ineficacia en la acción pública.

A siete meses de asumida la nueva Administración a los problemas heredados y según los vecinos que “todavía ni han comenzado a solucionar” se agregó el despido de trabajadores  cuyos contratos habían sido confirmados hacia el final de la Gestión de Escalera.

No hay que ocultar tampoco el componente político de estos reclamos motorizados por los gremios que persiguen sus propios intereses, además de la participación desde las sombras de sectores políticos locales que se aprovechan para abonar su terreno en vistas a las elecciones del año próximo.

Todo este caldo de cultivo demuestra que alguien no está “entendiendo a la política”, en el sentido de que todo cambió y desde los espacios estratégicos del poder provincial donde se piensa la articulación de lo que va a venir, están pensando en cambiar ciertos formatos que la pandemia ha dejado obsoletos.

En síntesis, intendente que no comprenda la urgencia de poner en prácticas políticas de Estado municipal de tono social, con diálogo abierto a todos los sectores, donde la gobernanza  (gobierno con todos) reemplace a la antigua gobernabilidad (gobierno del intendente, asesores y amigotes), verá complicado su futuro político.

El problema radica en que los errores, favores a cercanos y mala administración de los municipios impacta directamente en la calidad de vida del vecino.

Todo ha cambiado, el tren de la historia ya no es a vapor sino de alta velocidad. El que no sepa subirse quedará fuera de juego mirando desde el andén.

Lamentablemente su pueblo también.-

 

 

 

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