Nacionales

La Nación en su momento moral más decadente

La Norma del Art. 19 de la Constitución Nacional garantiza que “las acciones privadas de los hombres” estén “exentas de la autoridad de los magistrados y sólo reservadas a Dios”. Pero también estatuye la CN el respeto por los valores de la sociedad y los símbolos que la representan.

SALTA-Por Marcos  Aurelio Centurión.- Como toda nación libre y soberana, la República Argentina tiene los símbolos que la identifican y resumen su Ser Nacional, a saber: La Bandera Nacional, la Escarapela, el Escudo Nacional y el Himno Nacional. El ultraje a estos símbolos nacionales está penado por la Ley que señala en el Artículo 222 del Código Penal Argentino que: “Será reprimido con prisión de uno (1) a cuatro (4) años el que públicamente ultrajare la bandera, la escarapela, el escudo o el himno de la Nación o los emblemas de una Provincia Argentina, así como también el que públicamente negase el derecho de la Nación Argentina a ejercer su soberanía sobre las Islas Malvinas…”.

En un país donde la anomia –pérdida del sentido de la norma legal- por parte de la población gana cada vez más espacio, no sorprende que un grupo de travestis queme una Bandera Argentina en Córdoba nadie haga nada. Tampoco causa admiración que se sustituya la Bandera Nacional por una tela multicolor que representa a los gays.

Asumimos como un derecho  humano el que cada quien elija la opción sexual que mejor le parezca, pero no podemos tolerar que esa pulsión emocional pretenda imponerse como un valor moral de la sociedad.

Una foto que marca la dualidad moral de una sociedad que se derrumba

Siempre advirtiendo de que la elección a percibirse un felino, una fruta o lo que sea, es un acto volitivo personal que debe respetarse, sin embargo, la foto que motiva estas líneas es un cuadro esencial de la decadencia moral y ética que está corroyendo las bases de la Nación argentina.

Estamos en una sociedad para la cual la noción de patria no está clara porque se han perdido los valores que animaron a los Próceres fundadores a constituir este país. En ese contexto, la figura del Granadero de San Martín adquiere un valor simbólico que no se debe mancillar.

Porque el uniforme del Granadero de San Martín se afirma en un hecho fundacional, es decir, en un mito de origen con el que cuentan todas las naciones.

Así, Granaderos era, y sigue siendo, un regimiento emblemático, tanto para el Ejército como para la sociedad, porque representa y está asociado al ideal de orgullo de grandeza nacional de nuestra generación fundadora. Porque está asociado a San Martín y a la epopeya más grande de nuestra historia que fue la Independencia.

Proponer igualar en una fotografía a un soldado emblemático, que por algo constituye la Guardia Presidencial, junto a un mascarón carnavalesco, diluye ese sentido egregio que posee el Granadero y manda a la sociedad un mensaje disvalioso.

Un lugar para cosa y cada cosa en su lugar.-

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