Internacionales

Indignación en EE.UU. por la foto y un video que delata cómo se contagio COVID-19 Donald Trump

Una foto donde el presidente, Donald Trump, y la primera dama, Melania Trump, se reunen con la jueza Amy Coney Barrett y sus familiares antes de su ceremonia de nominación a la Corte Suprema en la Casa Blanca, el 26 de septiembre, sin distancia social y sin barbijo, desató indignación entre los norteamericanos.

MUNDO.- Estas son algunas de las cientos de respuestas que tuvo en Twitter un video de funcionarios gubernamentales que estaban sin mascarillas y abrazándose durante un evento en la Casa Blanca. Se cree que en esa ocasión, el presidente Trump y otras personas se contagiaron de la COVID-19. Muchas de esas reacciones responden a la pregunta: “¿Qué piensas cuando ves esto?”, formulada por Don Moynihan, politólogo de la Universidad de Georgetown.

“Hemos cancelado nuestra boda”.

“Me tocó celebrar el funeral de mi hijo en Zoom”.

HACÉ CLICK EN LA IMAGEN PARA VER EL VIDEO QUE PROVOCÓ LA INDIGNACIÓN DE LOS NORTEAMERICANOS

La indignación pública no sólo se ha canalizado hacia la experiencia de las pérdidas sino que, de manera reveladora, también hablan de la injusticia.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la primera dama, Melania Trump, hablaron con la jueza Amy Coney Barrett y sus familiares antes de su ceremonia de nominación a la Corte Suprema en la Casa Blanca, el 26 de septiembre

Millones de estadounidenses se han sacrificado para cumplir con los lineamientos destinados a frenar la propagación del virus. Mientras tanto, según lo que se ve en el video, los funcionarios gubernamentales encargados de supervisar la mayor tasa de mortalidad del mundo parecieran vivir libres de esas restricciones. Aparentemente, los funcionarios asumieron que su acceso casi ilimitado a los kits de pruebas rápidas, que están fuera del alcance de muchos estadounidenses, les brindaba algún tipo de protección especial.

El gobierno de Estados Unidos se equivocó al concluir que esas pruebas lograrían que sus funcionarios no tuviesen que usar cubrebocas o renunciar al contacto social: incluso Trump se enfermó. Sin embargo, esto no cambia que se llegó a creer que se podían evitar las dificultades que soporta el resto del país, incluso cuando Trump minimizó esas mismas dificultades e instó a una reapertura agresiva que, de muchas maneras, empeoraría la situación.

El hecho de que Trump haya expuesto al virus a muchas personas que no tenían acceso a las pruebas rápidas diarias parece subrayar el sentido de que existe un conjunto de reglas y riesgos para la élite, y otro para el resto de las personas.

“Hace que te sientas como un tonto”, escribió Charlie Warzel, columnista de Opinión de The New York Times, en Twitter.

Esa indignación se profundizó cuando Trump fue trasladado al Centro Médico Militar Nacional Walter Reed para ser sometido a tratamientos experimentales que tampoco están disponibles para la mayoría de los estadounidenses. Podría haber generado una reacción menos violenta (después de todo, los presidentes reciben la mejor atención médica en virtud de su importancia para el país), si Trump no hubiese pasado meses promocionando dudosos tratamientos médicos que, según dijo, permitirían una reapertura más rápida y que ahora, de manera evidente, no está siguiendo.

La imagen puede contener: Ernesto Bisceglia, de pie, cielo y exterior

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cerrar
Cerrar