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La Era de Acuario, El Tiempo Final y la Parusía: ¿Estamos viviendo los «Últimos Tiempos?

La conjunción de Júpiter y Saturno llamada “La Estrella de Belén” ofrecida en un tiempo tan particular abre el camino a una serie de especulaciones astrológicas.

SALTA-POR ERNESTO BISCEGLIA.- Según el astrónomo griego, Hiparco de Nicea (190 -125 a.C), el tiempo en que el Sol demora en pasar de una Casa Astral a otra se estima en unos 2.160 años aproximadamente. Ese paso del Astro Rey según los astrólogos tiene incidencias en la Tierra. En muy breve síntesis sería así: cuando el Sol transitaba la Casa de Aries era el momento en que se desarrollaban las primeras civilizaciones que tenían en sus escudos y estandartes una cabra o un macho cabrío, es más o menos el tiempo de la historia mesopotámica.

De este tiempo data el nacimiento del judaísmo, religión para la cual el sacrificio del cordero representaba un símbolo. De hecho, en la noche del Éxodo el Ángel les ordena “cenar un cordero y quemar todos los restos”.

Entre los pueblos del Valle del Indo, la cabra simbolizaba la “sustancia primordial”, aquella que “no aparecía con facilidad ni se manifestaba”, era lo “no gestado”.  Se relacionaba con la madre del Cosmos y se representaba en la tríada del blanco, el rojo y el negro. En este tiempo encuentra su origen la svástica como representación esotérica que se representaba con esos colores.

La Era de Tauro

Cuando el Sol ingresó en la Casa de Tauro en la Tierra se levantaban las grandes civilizaciones entre las que se destacaban los egipcios que tenían al animal cornado como objeto de reverencia. El buey Apis era el toro sagrado, un dios solar emparentado con la fertilidad. Más tarde asumiría rasgos funerarios componiendo la cosmogonía de seres relacionados al mundo de los muertos.

Es interesante observar que en ese tiempo es cuando según el Libro del Éxodo se produce la salida de los judíos de Egipto y se inicia su vagabundeo por el desierto, siendo que cuando Moisés no bajaba del monte en el Sinaí, el pueblo judío fundió para adorar, precisamente, a un becerro de oro –Baal- cuya adoración provenía del Oriente.

Justamente, fue Moisés el que introdujo este culto. Los judíos aún hoy soplan el Shofar -que es un cuerno de carnero- durante la celebración del Día de la Expiación, también llamado el Yom Kippur y el Año Nuevo Judío, comúnmente conocido como Rosh Hashaná.

En Creta se adoraba en el interior de las cuevas y era una manifestación divina, mientras que en Roma el toro era la imagen central en el culto a Mitra que las legiones tomaron de los escudos persas.

Durante ese periodo astral –Tauro- el toro es sagrado, tanto que la sangre de un animal muerto (Taurobolio),  mojaba la tierra y la fecundaba. Estos cultos esotéricos taurinos eran exclusivamente reservados a los hombres. Se bautizaba con sangre de toro como un acto iniciático. En Persia, Palestina y Cartago también el toro era un elemento sagrado.

Este culto se fue desvirtuando hacia el siglo IV d. C. con el ingreso del Sol en la Casa de Piscis, coincidente con la llegada del cristianismo.

La Era de Piscis

Esta Era se considera que adviene hacia el año 1 de la Era cristiana y la figura dominante es el Pez. En Mateo 4: 19, Jesús les dice a los apóstoles: “Yo los haré pescadores de hombres” y de hecho sus discípulos eran pescadores. Jesús multiplica panes y peces (Jn. 21: 9).y el pez se convierte en una “contraseña” secreta (el Ichtus o Ichthys) que utilizaban los cristianos en tiempos de persecución para reconocerse entre ellos y que consistía en dos arcos que se intersectan delineado el perfil de un pez.

 

Para la liturgia cristiana, los creyentes son “pequeños peces” (dice Tertuliano: ): «Nosotros, pequeños peces, tras la imagen de nuestro Ichthus, Jesús Cristo, nacemos en el agua», en alusión al Bautismo.

Jesús se bautiza en el Río Jordan, el elemento agua ya se presenta y en la configuración de aquellos cristianos, el Bautismo da vida y los peces sólo pueden vivir en y del agua. El pez fuera del agua muere, o sea, el cristiano que sale de esta “agua vivificante” muere en su alma.

Hoy en día, la mitra de los obispos y la tiara del Papa tienen forma de pez.

 

La Era de Acuario

Obviamente que entre una Era y otra no existe un punto claro y definido de inicio y fin. De allí que no sea posible afirmar que tal día y a tal hora comienza una nueva Era astral.

Según los astrónomos la Era de Acuario –y esto es motivo de discusión todavía- podría haber comenzado hacia mediados del siglo XX, en tiempos del Mayo Francés o el movimiento Hippie, que constituyeron revoluciones en el pensamiento y en los modos de concebir a la sociedad.

Ese medio siglo y algo más hasta hoy, 21 de diciembre de 2020 –Solsticio-, pueden haber sido años de adaptación de la mentalidad de los hombres hacia una nueva concepción de la Vida.

Como sea, Acuario es agua y representa Vida y Purificación. Es Tiempo de Balance, de allí que los hechos de la realidad ocurridos desde los años 60’ del siglo anterior estén desembocando en sucesos mundiales que guardan una gran similitud con la profecía de Juan en el Capítulo 6 del Apocalipsis.

Es un Tiempo de lavar culpas, de limpiar a la humanidad de pecados para prepararla al renacimiento luego de “los dolores de parto” o la “Gran Tribulación”.

En estos días, la humanidad estaría recién ingresando de pleno a la Era de Acuario donde se verían manifestada en la realidad “La caída de los Reinos”, es decir, el final de los reinados de violencia, poder, dinero, sensualidad, etc.

Como se ha visto, no son procesos de corto plazo sino extensos en el tiempo del hombre. Se dice que Moisés caminó durante 40 años, un número esotérico que se emparenta con la Tetrarquía, los Cuatro Elementos, los Cuatro puntos cardinales, etc.; es decir, números de tiempos simbólicos.

La Parusía -Segunda Venida de Cristo- se anuncia en medio de tribulaciones y dolores para la humanidad como los que se están viendo. ¿Está cerca ese momento? Nadie lo sabe, pero pareciera «saborearse» ciertas similitudes.

También simbólicos son los hechos que vive hoy la humanidad pero que desde el punto de vista de un razonamiento puro, llevan a pensar que efectivamente ya el Sol y los hombres han ingresado a la Era de Acuario.-

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