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Clave 2021: Salir del asistencialismo educativo y articular la acción cultural

Cuando los pueblos están en crisis y no hay presupuesto para el progreso, es necesario educar y fomentar a los actores de la cultura.

SALTA-POR ERNESTO BISCEGLIA. Lo dijo Manuel Belgrano: “Sin educación, en balde es cansarse. Nunca seremos más de lo que somos”, y hoy somos cada vez menos como país y como provincia, como municipios, porque no encontramos la clave del progreso y del desarrollo.

Las políticas de Estado yacen desvencijadas, mientras el pueblo languidece. La pandemia ha propuesto el desafío de saber transformar la crisis en una oportunidad de cambio.

El mundo ha migrado hacia una nueva concepción del TODO. La vida se ha digitalizado y ese proceso se profundizará aún más generando en el caso educativo la paradoja de que la escuela que debiera ser para la inclusión y la equidad, está dejando fuera a los que no acceden a una buena conectividad y carecen de los elementos tecnológicos necesarios.

De pronto, en una familia –por ejemplo-, cinco personas, los padres y los hijos, necesitan estar en el mismo ordenador para trabajar y aprender. O bien, los créditos telefónicos son insuficientes para aprender ¡Y para enseñar!

Ya estamos transitando una Nueva Normalidad que exige una reforma política y procedimental de la educación. ¿Es necesario enseñar en modo académico? No, hay que simplificar el conocimiento para que los instrumentos –teléfonos, computadoras, etc.- complementen el saber universal. Ha terminado el tiempo del dirigismo educativo.

La Cultura

La cultura “es el ejercicio profundo de la identidad”, dice Julio Cortázar. Y Salta ganó prestigio mundial en su momento por las expresiones de su cultura. Pero éste no es un fenómeno surgente inmediato porque la inspiración es la sublimación del conocimiento popular. El artista expresa lo que siente un pueblo, su pueblo.

Así, la cultura es un fenómeno dinámico que debe ser incentivado desde el Estado con políticas adecuadas que fortalezcan las identidades vecinales y locales. La cultura se crea en los pueblos… y se destruye en las ciudades, como bien señala Miguel Delibes.

Conclusión

Discutir una reforma educativa junto a la diagramación de una política cultural serían dos magníficas herramientas para comenzar a dinamizar el espacio del conocimiento en busca de una intelectualidad mayor que ayude a los gobiernos a comprender y descifrar el fenómeno global que se ha instalado y ordenar carriles para un nuevo aprendizaje.

Si continuamos como venimos, habremos asegurado el fracaso “Para nosotros y para nuestra posteridad”.-

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