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Un ministro sin educación para hablar de Educación

La visita del ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, no dejó ningún saldo positivo para docencia. Los gremios fueron tratados como bandoleros y los docentes ignorados.

SALTA-ERNESTO BISCEGLIA.- Solamente alguien que viva fuera de la realidad puede venir a prometer, o más bien asegurar, que las clases comenzarán en marzo y que se cumplirá el calendario de 180 días de dictado.

En primer lugar, sólo un astrólogo podría asegurar qué va a ocurrir a fin de mes con el estado sanitario general. Luego, ¿a qué escuelas van a volver los docentes y para enseñar qué cosa?

La pandemia y su correlato de corte abrupto de clases ha descalabrado el sistema social, dentro de éste a un sector estratégico como es la educación. El año pasado en materia educativa ha sido un desastre cuyas consecuencias todavía no están suficientemente consideradas.

El salto tecnológico

Pero lo más grave pareciera ser que las autoridades educativas no están conscientes de que el mundo ingresó de pleno en la Cuarta Revolución Industrial que ya cambió y cambiará aún más la manera de vivir, de trabajar, de estudiar y hasta de morir.

Sin la conectividad como una política de Estado urgente, sin una capacitación a los docentes en materia de cambio tecnológico y social, sin elementos en los alumnos y docentes para aprender y enseñar, cualquier declaración es voluntarismo puro.

La denostación de Trotta a los gremios, que siguen pensando que la categoría salario es lo único porqué luchar, demuestra que al gobierno no le interesa el pensamiento docente. Es más, no le interesa el docente.

Una convocatoria educativa plena

Pensamos que resulta urgente y necesario salir de la apatía y la tranquilidad para ejercitar una militancia en materia educativa. Hay que movilizar el pensamiento, advertir y enseñar que estamos en otra época y que quien no se actualice quedaré fuera del sistema.

Sin la conectividad como una política de Estado urgente, sin una capacitación a los docentes en materia de cambio tecnológico y social, sin elementos en los alumnos y docentes para aprender y enseñar, cualquier declaración es voluntarismo puro.

Vamos aceleradamente hacia el tiempo en que un solo maestro podrá dictar clases desde Buenos Aires –por ejemplo- para todo el país. ¿Y los que no entiendan este cambio, qué harán?

A partir de allí caben todas las elucubraciones, opiniones y críticas posibles. Pero hoy, como nunca antes, pesa aquella frase del General Perón: “Aquí, la única verdad, es la realidad”.-

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