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Educación pública: Sin conectividad como política de Estado se profundizará la brecha social

La humanidad ingresó de lleno en la Cuarta Revolución Industrial que marca no una revolución sino una re-evolución de carácter tecnológico que no tiene antecedentes similares.

SALTA-POR ERNESTO BISCEGLIA.- La Primera Revolución Industrial produjo cambios sociales trascendentales terminando con la sociedad feudal. La migración del campo a las ciudades abrió el camino del capitalismo cuando las máquinas de vapor optimizaron los procesos de producción y bajaron los costos operativos dejando mano de obra cesante.

La electricidad motorizó a la Segunda Revolución Industrial iniciando la era de la producción en serie, otra vez reduciendo costos y dejando mano de obra sin trabajo.

Terminada la Segunda Guerra Mundial el fenómeno global de la aplicación de la electrónica a todos los sistemas con la Red Internet  modificó el comercio, la producción y el modo de relacionarse de las personas entre sí.

La Cuarta Revolución Industrial engloba un resumen de las anteriores pero mantiene ese principio de exclusión laboral porque quien no acceda al mundo virtual será el desplazado del Siglo XXI.

Capacitar para el cambio de mentalidad

Hoy el mundo enfrenta una re-evolución sistémica y mental donde ya tenemos que convivir con categorías impensables hasta hace tres décadas atrás: realidad virtual, holograma, inteligencia artificial, Internet de las Cosas (IoT), realidad aumentada, la nanotecnología, robótica, vienen reemplazando al ser humano pero también generando nuevas oportunidades.

La Educación 4.0

Desde el Siglo XVIII a la fecha el modo de gestionar la educación se mantuvo vigente en su formato más popular: escuela, docente, alumno.

La pandemia del COVID-19 afectó a todos los órdenes, particularmente al sistema educativo ya que aquella trilogía,  literalmente dejó de existir.

Además  de  refaccionar escuelas , es necesario cambiar de mentalidad en el modo de gestionar la educación pública. Sin una política de conectividad , miles de docentes y alumnos quedarán fuera del sistema en el corto plazo.

La escuela física se evaporó cuando los establecimientos cerraron de la noche a la mañana y no han podido volver a ser utilizados y en el inicio del año 2021 no se sabe con certeza si podrán volver a albergar alumnos. En caso de hacerlo no sería a todos juntos sino en tandas.

El docente también desapareció del espacio físico y se redujo a una pantalla. La maestra ahora no está físicamente y se ha convertido en un concepto. Los alumnos perdieron también la vecindad con los compañeros con las consecuencias de sociabilidad que ello conlleva, además de la idea de régimen escolar. Todo se volvió de pronto abstracto.

La conectividad como condición para el Progreso

La emergencia que impulsó a recurrir a la tecnología para educar reflejó la inequidad existente en materia de acceso a la Red de Internet y a los dispositivos evidenciando la magnitud de la brecha digital.

El informe de Argentinos por la Educación señala que: “Si el hogar dispone de acceso a internet, la velocidad y la cantidad de dispositivos en el hogar determinan cuán intensa será la vinculación con el docente. Cuando la velocidad es menor a 20 Mbps se dificultan las actividades de aprendizajes sincrónicos (videoconferencias o foros), solo quedando disponibles las actividades asincrónicas (tarea, lecturas o videos).”

En la propia Capital de Salta hay sectores que no cuentan con una banda ancha que les permita acceder a una conectividad segura, un problema que se acrecienta en los municipios del interior muchos de los cuales ni siquiera cuentan con un servicio de Internet público y si lo tienen es muy deficiente.

Según datos estadísticos, el 19,5% de los estudiantes en el nivel primario no tienen conectividad. Y en el nivel secundario, el 15,9%.  “Esos porcentajes son aún más altos en villas y asentamientos, y también en las provincias con mayor pobreza

Este cuadro de situación ha planteado dos escenarios desfavorables; la inequidad respecto al acceso a Internet y las inequidades educativas, marcando dos brechas digitales: los que carecen de conexión y los que teniéndola carecen de dispositivos y banda ancha.

La experiencia vivida durante el primer tramo de la pandemia en el año 2020 dejó expuesta el alcance de esta falencia y las deudas que tiene el sistema educativo para con los docentes y alumnos que ha obligado en muchos casos a esfuerzos extremos a unos y otros para poder cumplir los primeros con su trabajo y los segundos con su formación.

Éste de la conectividad es un problema central en la Argentina y que en la Provincia de Salta debe atenderse con celeridad ya que los resultados académicos van de la mano del nivel de conectividad al que accedan los estudiantes.

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