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En defensa del Cacique Patoruzú

 ¿Cuántos de los que denuestan al  General Roca y la "Campaña al Desierto", que se rasgan las vestiduras por los “Hermanos Mapuches”, se han tomado el trabajo de leer un libro de historia?

 SALTA-POR REDACCIÓN.- Los neo-originarios han fundado una corriente de pensamiento –por llamarlo así- que pretende defender a las etnias aborígenes enarbolando un discurso violento contra personajes de la historia como Domingo Faustino Sarmiento o Julio Argentino Roca, acusándolos de genocidas.

Es verdad que Sarmiento sentía un desprecio visceral por todo aquello que no vistiera de levita y galera; y que Roca avanzó impiadosamente sobre poblaciones indígenas. Pero estos episodios deben ser vistos dentro de la dinámica y tensión que derivan del concepto de progreso. Lo ocurrido en la Argentina del siglo XIX y parte del XX no es distinto de lo que ocurrió desde los tiempos de los Babilonios en la Mesopotamia, por ejemplo. Más cercana es la “Conquista del Oeste”, y así se podrían multiplicar los ejemplos y los países.

La historia frente a la ideología

En la Argentina siempre todo es distinto y por supuesto de mala calidad. Así se ha instalado un discurso político que opera sobre una supuesta defensa de las minorías que esconde la intención de fragmentar a la sociedad.

Para ello se echa mano del “relato”, de un “revisionismo” que adultera los hechos y conforma un mensaje distorsionado con un evidente fin político.

¿Cuántos de los neo-originarios sabían que todo el sector al sur del Río Negro era territorio invadido por los araucanos de origen chileno que habían exterminado a los verdaderamente originarios Tehuelches?

No por casualidad Dante Quinterno concibió al Cacique Patoruzú como «el último de los Tehuelches».

Este mapa del cartógrafo Cano y Olmedilla, uno de los más conocidos, señalaba en 1775 el Chile Antiguo y marcaba la Patagonia Oriental como Chile Moderno, y lo declaraba como «Reyno de Chile».

Por último, Roca no fue por su solas ganas a batirse con los “Hermanos Mapuches”, sino enviado por el Presidente Avellaneda que pretendía reivindicar territorios en un acto de soberanía. Y conviene recordar que Avellaneda fue el gran propulsor de la inmigración como pauta de progreso para el país.

Las tropas argentinas cargaban fusiles Remington y los Mapuches también ¿Quién se los facilitaba? Habría que preguntarle al Foreing Office.

No se trata de defender a Rosas, Sarmiento, a Roca o a cualquiera de aquellos hombres, sino de establecer un juicio equilibrado sobre los hechos de aquellos tiempos, sobre todo, advirtiendo que siempre será un error juzgar a la historia con ideologías contemporáneas.

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