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Bicentenario furcio de Juárez y Barros Blanzaris: Cuando una placa se convierte en una lápida

Sabido es que luego de tantos años de di-gestión güemesiana de una supuesta Comisión, el pueblo de Salta no conoce del Prócer una pepa. Para abrochar la falta de seriedad, una diputada convierte el homenaje en un papelón que también será histórico.

SALTA-POR BARTOLOMÉ BASURTO.- Nada más fatídico que la improvisación y el oportunismo para batir el cóctel del ridículo y convertir un sentido homenaje en un sainete.

Si bien la ensalada sin vinagre no apetece, como en toda cosa, el exceso de condimento hace insalubre al alimento; de manera que tratar de sobresalir a costa de salero y no de balero, termina en desarreglo.

El bondadoso intento de la diputada más sufragada de la época democrática contemporánea, Mónica Juárez, de homenajear al egregio Prócer Gaucho, Martín Miguel de Güemes, con una placa en una pared del patio legislativo, fijándose ella también para la posteridad con letras de molde de la misma talla que el nombre del Gran Patriota, derivó en un burlesque que ha dado tela para cortar en los ámbitos académicos que se rasgan las vestiduras ante tan grosero acto fallido.

Más la culpa no es del chancho sino de quien le hizo la placa, en este caso un sujeto de apellido de connotaciones telúricas y aguachentas: Barros, de pila, Alberto, quien fungiría como profesor no siéndolo y de director de una supuesta Comisión del Bicentenario, no existiendo tal colegiatura de notables. Ya lo decía bien el General Juan Domingo Perón: “para que algo no funcione nada mejor que formar una comisión”.

De hecho, dicen las mentas legislativas, que la Juárez habría querido copar la parada del homenaje con dineros de los vecinos, no sufragando la placa de su propio monedero sino solicitando que fuera pagada por el Superior Gobierno de la Provincia de Salta, en la persona del dicho “ut supra” Barros Blanzaris, autodidacta, historiador decretado y facilitador de los dineros pro güemesianos, y a la vez, autor confeso del fatídico tracto que convoca hoy la mofa y la befa de todos los salteños.

Así, la suma de yerros llevaría comprobar que existiría en la dupla “Juárez-Barros Blanzaris” cierta deficiencia en la materia, no gris sino histórica, por cuanto, la lógica indica que uno se puede equivocar y otro corregir, más nunca ambos a la vez.

Situados a dilucidar la situación, el individuo avisado podría pensar que el origen del error se halla en la falta de cuidado en el deber público de vigilar la confección de la placa y luego, en el deber propio de leerla antes de descubrirla. Si acaso el procedimiento hubiera sido correcto tanto en un extremo como en otro, el error se habría descubierto. Pero si nadie sabe de qué está hablando, el papelón está asegurado.

En fin, como sea, dos son las formas de alcanzar el reconocimiento público: por el mérito   del saber y hacer, o por el ridículo, ambas formas viables para que el nombre se divulgue entre los contemporáneos. Claro está que el mérito devuelve siempre el prestigio, pero del ridículo no se vuelve y se convierte en una lápida de mármol que fija el hecho en la memoria colectiva. “¿Te acordas de aquel papelón?”, por ejemplo.

Mal ha resultado el que pareciera haber sido el intento de la Juárez de ganarle al ínclito, Manuel Santiago Gogoy en esto de fijarse a perpetuidad, pues “El Indio” supo hacerlo al sillón y ella quiso hacerlo fijándose a la pared. Del sillón uno se va, pero la pared se queda. Aprendan improvisados diputados que pasarán sin pena ni gloria.

Sabiamente señalaba  Antoine de Lavoisier que “En la naturaleza nada se pierde, todo se transforma” y este afrentoso hecho a la memoria del General Martín Güemes se transformará al fin de cuentas en lección para la Juárez, que aprenderá a no confiar en recomendados y pagar con su dinero los homenajes públicos, para el tal Barros en ser menos advenedizo y para el pueblo en lección pues ahora sabe que Güemes murió en el 1821 y que este año se celebra el Bicentenario de su paso a la Inmortalidad.

Ya sabiendo gracias a este jocoso suceso el año de la muerte del General Güemes, adelantamos para conocimiento de próximos postulantes a la placa de bronce, que la fecha patria es el día 17 de Junio.

No digan luego que uno no les avisó.-

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