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Salta: la importancia de una política de Cultura o la nueva “Secretaría de Trabajo y Previsión”  

La Secretaría de Cultura parece ser siempre un espacio reservado para el relleno a la hora de cumplir compromisos políticos. Sin embargo, no se advierte su carácter como primera instancia formadora de políticas sociales.

SALTA-POR ERNESTO BISCEGLIA.- La historia que es “Maestra de la Vida” siempre tiene algo para enseñar, y en este caso hay que repetir que quien no conoce la historia del peronismo no puede comprender la política contemporánea, mucho menos mejorarla.

La piedra fundamental de lo que luego se llamó “Peronismo” fue la oscura oficina de la Secretaría de Trabajo y Previsión, desde donde el entonces Coronel, Juan Domingo Perón, comenzó a solventar los problemas de los trabajadores, hasta entonces olvidados y explotados.

No son los grandes ministerios los que resuelven los temas puntuales de la cuestión social sino las oficinas más pequeñas por su cercanía al vecino –y por supuesto- los funcionarios más eficaces.

Cuando los presupuestos son exiguos o se posiciona una crisis económica y social,  a los pueblos hay que darles educación y cultura. Porque Cultura no es sólo la organización de certámenes, la sala de espectáculos, el subsidio… Cultura es todo, como bien se define: “Cultura es el hombre que camina”.

La provincia de Salta tiene una vastísima gama de posibilidades sociales desde la cultura como es sabido, pero carece de una política de contención y promoción de los trabajadores de productos regionales y autóctonos. Cuando decimos “productos regionales”, eso incluye el patrimonio intangible como tangible, donde Cultura no sea sólo subvención sino enlace con otras puertas de promoción a nivel país e internacional.

En una línea de proyección, hablar de “regionales” hasta puede significar que el acervo cultural se convierta en sello y marca de identidad provincial en la Región, en el país y por qué no también en el exterior.

La gastronomía ancestral, por ejemplo, contiene fuentes vitamínicas que el mundo revaloriza y requiere. Su incentivo y promoción deben ser parte, por ejemplo, del concepto de Soberanía Alimentaria.

Cuando hablamos de Región, no sólo pensamos en el NOA-NEA sino en ese enorme espacio intercultural de raíces comunes que alguna vez el norte de las Provincias Unidas del Río de la Plata con su salida al Pacífico por el norte de Chile. La Cultura debe ser un bien exportable también.

En un mundo ya convertido en un escenario virtual de alcance global, la imaginación y el trabajo coordinado son las claves para reconvertir ese universo cultural y lanzarlo “Urbi et Orbi”.

No es la tarea de un solo funcionario sino de un equipo que se conecte efectivamente al gabinete de gobierno e interactúe en la composición de esa política cultural-social.

La masa crítica –el autor, el folclorista, el artesano, el fabricante de dulces, el historiador, el literato, el comparsero, el plástico, el guía de turismo, en fin, todos los que hacen cultura- están allí, aguardando. Los medios también están, las organizaciones intermedias, las academias, las pequeñas orquestas y la propia Sinfónica. Todo lo tenemos. ¿Qué nos falta?

Un funcionario lúcido  y una política de Estado cultural. Nada más.

Casi nada… o casi todo.-

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