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Regreso a clases: No es Presencialidad versus Virtualidad, sino diálogo y transformación

Las Redes sociales se han convertido en campos de batalla donde se dividen padres y docentes discutiendo la dicotomía “Volver o no volver”. Debe mediar el justo medio de la prudencia para alcanzar una solución equilibrada y socialmente ventajosa.

SALTA-POR ERNESTO BISCEGLIA.- Todos los extremos son malos, ya se sabe, de modo que la cuestión del retorno a clases no resiste una discusión dicotómica sobre si debe ser presencial o virtual, sino que al estar en juego nada menos que la Educación Pública, la materia a dilucidar es altamente sensible, porque de las conclusiones dependerá el futuro de los venideros. Casi nada.

Sería necesario partir de reconocer todos que asistimos a un cambio de época tan violento que barrió con todos los paradigmas establecidos desde fines del siglo XIX. Todos los valores que instaló la Modernidad y en los cuales fuimos educados, yacen severamente transformados o ya son inexistentes.

Somos actores presenciales de una transformación a nivel global cuyas consecuencias se pueden advertir, pero no afirmar cuál es su verdadero final.

No se puede –ni se debe- dejar a los educandos sin actividad presencial por todas las consecuencias que ello conlleva y resultan ajenas de analizar en este texto. Pero tampoco se puede descuidar el paso a la virtualidad que no fue una emergencia de un momento sino el primer escalón de un tiempo sin retorno. Ya hemos iniciado el camino hacia un mundo virtual, holográfico, incluso.

En medio, hay todavía que atender al dato sanitario cuyo devenir es imprevisible.

Ante esa imprevisión y la cuasi seguridad de una segunda ola de contagio, bueno sería ir pensando en la conectividad como una política de Estado y en los dispositivos para docentes y alumnos como antiguamente se repartían cuadernos y lápices.

Una primera prueba tangible para todos de que esto se encamina en ese sentido es la paulatina desaparición del dinero físico, por ejemplo. El incremento de las compras online y los estudios idiomáticos, universitarios, master y demás que se cursan en red.

La crítica es fácil y los aportes inexistentes

Escuchamos voces de sindicalistas, de padres, de maestros y de políticos que le exigen al gobierno garantizar el retorno presencial, sueldos, acondicionamiento de establecimientos, tizas nuevas y pizarrones pintados. Todo esto es cierto y necesario. Sin embargo, aparenta existir un trasfondo de facilismo político en las críticas que quedan solamente en eso: en la crítica.

La crítica es buena, pero es todavía mucho mejor cuando va acompañada de propuestas alternativas. Éstas últimas no se escuchan, no se leen, no existen.

Un Congreso Pedagógico o Asamblea Participativa

Sin políticas explícitas el panorama de confunde. Sin propuestas definidas, la crítica asume color político y pierde su sentido de aporte. Es necesario echar mano de la prudencia, de un diálogo plural y que genere consensos.

Sería bueno pensar en una Asamblea participativa integrada por todos los actores del Sistema Educativo: gobierno, ministerio de Educación, docentes, padres, profesionales, periodistas, en fin, actores sociales, porque como ninguna otra categoría, la Educación nos concierne a todos.

Justamente, la virtualidad permitiría participar desde sus lugares de acción (municipios, etc), sería una convocatoria ampliamente participativa, plural e inclusiva. Una experiencia federal inédita y de notable saldo político positivo para el gobierno.

Porque aquí nadie puede estar pensando en doblarle el brazo al otro para tener razón. Si la situación llegara a situarse en esa tensión, una sola cosa hay que dar por asegurada: Ha perdido la Provincia de Salta.-

 

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