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 El caso del Dr. Nanni, la voladura del laboratorio y la reacción de los radicales libres

La política parece haberse convertido en un laboratorio donde se mezclan pócimas cada vez más extrañas –que algunos incluso beben- como “para ver qué sale”… y así terminan saliendo las cosas.

SALTA-POR EL DR. BARTOLOMÉ BASURTO.- Al parecer los científicos que ocupan cargos en los gobiernos y en los partidos pertenecen a la clase de los alquimistas, aquellos nigromantes que buscaban alterar la realidad para encontrar soluciones fantásticas.

Sabido es que los científicos locos divagaban en el hermetismo que luego tendría relaciones íntimas con algunos divagantes masónicos y las elucubraciones políticas.  Precisamente, hablando de divagar, pareciera ser que el ex Comité de la UCR Salta, se halla ahora convertido en un templo hermético, cerrado al público y sólo accesible a los iniciados en la Gran Logia de los Ilustres Mazoncitos.

El Gran Maestre de esta conchabanza –chanchullo, lo llaman en criollo-, sería un tal Miguel Nanni, ascendido al grado de primero inferior como  taumaturgo político (o un inferior primero, no se sabe muy bien)  que como todo improvisado desconoce las leyes que rigen la armonía de las sustancias.

Así es como al Dr. Nanni se les escaparon del alambique los radicales libres que son una especie –ya orgánica, ya inorgánica- que trabajan siempre en el intermedio de las reacciones.

Para explicarlo con muñecos digamos,  estos radicales libres, otrora orgánicos, por su carácter tienen gran poder reactivo y se comportan de manera independiente, algo complejo de comprender para un cerebro mononeuronal.

Cuando estos radicales libres no pueden reaccionar en el conjunto orgánico pasan a comportarse de manera inorgánica –de allí la acepción de libres- y por lo tanto sustituyentes según la química clásica. Vale decir, sustituyen lo que no sirve por algo que sea potable.

Para decirlo en un léxico vernáculo, siendo inviable la fórmula con azufre que da un tono “Amarillo Olmedo”, los radicales libres reaccionan generando una separación en la masa crítica que forma otra sustancia política, de distinto orden aunque de la misma sustancia inicial.

Cuando el alquimista no alcanza a controlar la reacción –tal el caso de Nanni- y careciendo de conocimiento para manejar la situación, opta por desechar al grupo de radicales libres ocurriendo entonces una reacción en cadena donde lo más probable es que el laboratorio vuele por los aires terminando todos quemados.

Del laboratorio de la Calle Mitre 653 sólo cenizas quedan. Se cuenta que el científico loco –Dr. Nanni- se niega a salir de los escombros y celebra allí cónclaves esotéricos junto a otros individuos con quienes estaría pensando fundar un cotolengo para alquimistas políticos fracasados. Eso sí, con autorización del tribunal electoral.

 

 

 

 

 

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