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La Caldera: El problema del cacharro del intendente

Las denuncias contra el intendente de La Caldera ya parecen un ejercicio propio de aquel juego de ferias: “Tírele al negro”, donde había que atinarle a un sujeto rodeado de tarros… o cacharros.

SALTA-LA CALDERA-REDACCIÓN.– La falta de políticas de estado municipal en el Departamento de La Caldera pareciera estar provocando el resquebrajamiento de un enyesado que mostraba hasta ahora una superficie lisa y algo prolija.

Pero el rosario de desaciertos y hechos fugaces cuales bombas de estruendo con se quiere al parecer pintar una realidad que no existe están dejando ver el costado más ingrato de una gestión que hace agua… o que el agua se la lleva como el caso de la cacareada cancha de “Beach-Voley” que duró lo que un pelado en la nieve.

La compra de un tanque para aguas servidas paseado por el pueblo como si fuera el ingreso del César a su regreso victorioso de las Galias, los incumplimientos sucesivos a las promesas dadas a los municipales y el destrato al Concejo Deliberante que en un acto de sobresaliente gestión le rechazó el presupuesto al intendente bajo el cargo de contener “falencias e inconsistencias” trazan un cuadro preocupante para el vecino que no advierte verdaderos signos de progreso sino “Panem et  Circenses”, pan y circo, para decirlo así.

Ahora resulta que los medios publican que el descacharrado organizado para prevenir enfermedades de transmisión viral terminó en un organizo foco infeccioso ubicado justo detrás del Concejo Deliberante. Como dijera un vecino: “Queremos suponer que esto es una casualidad y no una devolución de atenciones porque no le aprobaron el presupuesto”.

Restan algo más de dos años de gestión y todavía existe tiempo de que el intendente Diego Sumbay levante la puntería y reaccione poniendo en funcionamiento verdaderas políticas sociales y apostando a un desarrollo de un pueblo como La Caldera con tanto potencial humano, turístico, cultural y productivo.

Será hora de que sus asesores lo instruyan –o se instruyan ellos antes- en lo que significa revolución tecnológica, aplicación a la producción con coordinación regional, promoción de los actores cultural, es fin… de tanta cosa que hay por hacer en La Caldera, y abandone la política de “La foto de la abuela”, siempre en la cómoda.-

 

 

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