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El enigma de Cristóbal Colón: ¿”Descubrió” América o siguió la ruta de los Templarios?

La historia escolar de un Cristóbal Colon con un huevo y una naranja frente a la Reina Isabel, consiguiendo nada menos que tres carabelas y con las cruces Templarias hace suponer que no hubo descubrimiento en sí, sino que sabía muy bien hacia dónde se dirigía.

SALTA: POR ERNESTO BISCEGLIA.- La fecha del 13 de Octubre es amarga para los Caballeros Templarios, aquel día –viernes- del año de 1307  fueron capturados y llevados a la Santa Inquisición para ser juzgados y condenados por supuestos crímenes en contra de la fe cristiana. El 18 de marzo de 1314, el Gran maestre de la Orden, Jacques de Molay, fue ejecutado.

Los Templarios fueron una Orden de Caballeros juramentados inicialmente para proteger a los peregrinos que iban a Tierra Santa y que se alojaban en lo que había sido el Templo de Salomón, donde se especula que habrían tomado conocimiento con saberes esotéricos, más el conocimiento tomado de los otomanos que habían invadido Jerusalén.

La captura y desguace de los Templarios se debió a una orden del rey de Francia quien contó con la complicidad de un Papa débil y codicioso como Clemente V, quien firmó el Auto de Fe. Las razones de esta situación son muy profundas pero digamos aquí que ambos –rey y Papa- ambicionaban los tesoros de los Templarios.

Un siglo y medio más tarde, un navegante, Cristóbal Colón, concibe la idea de que navegando hacia el poniente hallaría tierra firme lo cual colisionaba con las fantasías del “Finisterre”, donde monstruos indecibles se tragaban a los marinos.

Pero, ¿Por qué Colón fue recibido de tan buen grado en las cortes españolas? Alguna crónica especula con que habría sido hijo del Papa Inocencio VIII y de una noble genovesa. Pero al margen de estos temas, la cuestión se centra en que Colón habría accedido a la cartografía de los Templarios, porque él mismo habría sido uno de ellos.

En la historia popular se cuenta que los Templarios habían llegado a la luego llamada América unos tres siglos antes de Colón, por lo que los nativos conocían ya la simbología templaria, de donde se explicaría por qué las naves traían en sus velas la Cruz Templaria.

El Santo Grial

Una digresión en el tema que nos ocupa nos impone decir que aquella fatídica noche del 13 de Octubre de 1307, avisados los Templarios de su aprensión, desde el Templo de París partieron cuatro caravanas llevándose el tesoro templario.

Una había seguido la ruta de los Alpes y cruzado a Italia dejando en el camino testimonios de templos y construcciones. De hecho, el Santo Sudario que se expone en Turín, habría formado parte de ese tesoro.

Otra caravana habría seguido hacia el sur de Italia y desde el puerto de Brindisi, levado velas hacia el Oriente.

Otra, bajaría por el sur de Francia hasta Rennes-le-Château, donde quedara el cráneo que supuestamente perteneció a María Magdalena, supuesta esposa de Jesús. Esa reliquia hoy se venera por los ciudadanos de la zona y su historia inspiró la novela “El Código Da Vinci”, escrita por Dan Brwon.

Pero la cuarta columna se dirigió hacia el puerto francés de La Rochelle donde se hallaba anclada la flota templaria, echándose a la mar con esas reliquias con rumbo a la América. Se dice –improbable por cierto- que el Santo Grial yacería escondido en la Patagonia. Al menos es una de las especulaciones.

Colón, científico y no aventurero.

Como se ve, la historia da tela para varios escritos, pero digamos brevemente de que Colón sabía perfectamente hacia dónde se dirigía y qué iba a encontrar.

En una carta citada por Giovanny Cruz Durán, en su nota titulada “Nuevos datos sobre Colón y los Templarios”, cita a Don Fernando Arrollo Durán (Presidente de la Sociedad de Estudios Templarios y Medievales «Templespaña»), quien afirma lo siguiente:

“No cabe la menor duda que el Temple viajó al continente americano antes de su descubrimiento oficial en 1492, y como bien dice tras la disolución lo hizo de forma más que planificada.”

Y agrega: “Por otro lado, existen pruebas más que concluyentes que tras la orden de arresto partieron navíos templarios hacia América desde Escocia y desde las provincias templarias de la península Ibérica, previa escala en las islas Canarias. Únicamente desde este último lugar indicado cabría la remota posibilidad de una llegada a las costas patagónicas.”, lo cual abona nuestra relación contenida “ut supra”.

Los Templarios habían descubierto que bastaba dejarse llevar por las corrientes marítimas y los vientos y el viaje “ofrecía en teoría apenas riegos”. Colón habría conocido esta cartografía y esta información en Portugal, en Valencia y en el dicho puerto de La Rochelle, de allí entonces que llegara sin mayores sobresaltos a la actual isla de Santo Domingo.

Los entresijos de esta historia son azas interesantes y satisfactorios al espíritu inquisidor. Desde las cartas del marino otomano Piris Rei de 1523 hasta la propia templaria, Colón tenía un conocimiento muy acertado de lo que estaba hablando.

De allí entonces que sea prudente, al menos a tono de especulación semántica preguntarse: ¿Colón realmente descubrió América?

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