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Bochornoso Bicentenario: El gobierno debe dar un mensaje y la situación amerita cambios en el Gabinete

Es un dato de la realidad que el bochorno ocurrido en ocasión del Bicentenario de la Muerte del General Güemes ha provocado una herida profunda en el seno del Gobierno provincial. No reconocerlo es de necios y no decirlo de tibios. La ciudadanía necesita un gesto porque el hartazgo crece y esta situación lo ha acicateado aún más.

SALTA-POR ERNESTO BISCEGLIA.- El pato de la boda parece ser el hasta ahora ministro de Seguridad, Juan Manuel Pulleiro, cuya renuncia ya supimos pedir desde esta Página mucho tiempo atrás, lo mismo que la del ministro de Gobierno, Ricardo Villada, por considerar que no estaban desarrollando una gestión acorde con lo que un gobierno nuevo y que enfrentaba condiciones desconocidas necesitaba.

Esto para decir que no somos de los que se suman ahora a la ola de críticas y piden una cabeza de turco eligiendo a Pulleiro. Aquí hay más responsables de lo que se puede ver.

Un gobierno es fundamentalmente un equipo. Y cuando los jugadores no responden a lo que el DT ordena el fracaso está asegurado.

En el mes de abril del año pasado -2020-, ya supe publicar una nota titulada “¿Y los Capitanes, dónde están?: Güemes, Sáenz y la Guerra de Recursos”, donde animaba estos conceptos y decía en la bajada de la nota: “A diferencia del General Güemes que tuvo en sus capitanes una fuerza choque sólida y competente, el gobernador Gustavo Sáenz, lucha en soledad.”

Ahora bien, ¿Podría el General Güemes haber llevado adelante tamaña Gesta sin el concurso de capitanes tan eficaces como los que tuvo? Seguramente no.

Los “capitanes” de Sáenz están haciendo agua de manera cada vez más evidente  ¿Qué hacen? ¿Cómo responden a esta situación extraordinaria?

Decía entonces y cabe repetirlo: “Esto también tiene respuesta: Están haciendo lo que saben hacer, política de café, reuniones y sesiones de fotos con el gesto adusto en señal de preocupación… porque no entienden en realidad qué es lo que está pasando o porque no tienen la capacidad para acompañar a un líder.”

Un líder reacciona y acciona, busca los mejores elementos para dar la batalla, porque sabe que el signo de la historia le demanda una actitud distinta. Un gobernante mantiene a su equipo aunque este sea torpe, inepto o deliberadamente incapaz.

El papelón de la noche del 16 y la mañana del 17 de este junio Bicentenario ha sido de lujo, eficaz y contundente. Nos ha puesto a los salteños no sólo en las tapas y programas políticos nacionales sino que trascendió al exterior.

Por eso los salteños juzgamos que es necesario un cambio, una apuesta a la eficacia. Los amigos hacen buenos asados, pero los más eficaces logran buenos gobiernos.

Hoy, perentoriamente, necesitamos los salteños un buen gobierno. Entendemos que hemos elegido un buen gobernador. Ahora pensamos que el gobernador debe elegir buenos colaboradores.-

 

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