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Honrar al General Martín Miguel de Güemes con menos bustos y más docencia

Los Próceres son antes que nada arquetipos cuya acción debe inspirar a los venideros para tratar de alcanzar esas virtudes, tal como ellos en beneficio del bien común. Un pueblo que no conoce la vida de sus Héroes, carece de identidad y puede ser estafado por cualquier charlatán.

SALTA-POR ERNESTO BISCEGLIA.- De todos los Padres de la Patria, sin duda, el General Martín Miguel de Güemes ha sido y continúa siendo el más maltratado por la historiografía y por las generaciones actuales, paradójicamente aquellas en quien él confiaba cuando dijo aquello que: “Si las generaciones presentes nos son ingratas, las futuras venerarán nuestra memoria, que es la recompensa que deben esperar los patriotas”.

La mejor forma de honrar a los grandes hombres y mujeres de la historia es estudiarlos, conocerlos, tomar contacto con su obra, meditar en sus afanes, en sus privaciones y cómo enaltecieron los ideales que perseguían hasta sublimarlos al precio del desprecio por la vida misma.

Con el General Güemes los gobiernos locales todavía mantienen esa deuda consistente en haberlo hecho conocer entre sus propios coterráneos. Valorable es el esfuerzo de algunos –pocos- que vinieron bregando por revalorizar la Gesta Güemesiana y así llegaron hasta el Decreto que lo declaró “Héroe Nacional” y le destinó su fecha como feriado.

Con Güemes ocurre un fenómeno interesante, es el pueblo quien lo encumbra como gobernador, como jefe natural de las milicias gauchas y como Héroe. No son los gobiernos que por el contrario siempre trataron de minimizar su gloria.

Asimismo los homenajes se los dedicó el pueblo. Justicia es hacer memoria de Benita Campos, maestra y güemesiana inclaudicable, ícono del protofeminismo local, periodista, historiadora autodidacta y promotora de la Revista mensual “Güemes” desde la cual bregara por un monumento al Prócer Gaucho.  Pienso en el Dr. Joaquín Castellanos, quien siendo gobernador rescató el espíritu del “Fuero Gaucho” para restaurar la condición de la gente de campo que a la muerte de Güemes volvió a su sino de siervo de la gleba,  y sancionó la “Ley Güemes” que reponía los derechos y garantías logrados con el “Fuero Gaucho”, aunque la intervención de Yrigoyen a la provincia hiciera caer ese esfuerzo.

La obra señera de Bernardo Frías, el “Güemes Documentado” de Luis Güemes, las obras de Atilio Cornejo, del Lic. Luis Oscar Colmenares, de Teresa Cadena de Hessling, ese libro perdido del Padre Honorato Pistoia “El pensamiento político de Güemes”. Los trabajos valiosos de Ercilia Navamuel, Sara Matas y junto a ellas investigadores con trabajos meritorios  que no encontraron el apoyo oficial para formar parte de una biblioteca güemesiana pública.

Necesitamos devolverle su valor al Instituto Güemesiano de Salta, que siendo una obligación del Estado, se halla abandonado a su suerte sin poder publicar sus apreciables Boletines.

Si acaso uno eligiera una escuela al azar o un puñado de maestras, o hiciera una encuesta entre salteños, comprobaría que el conocimiento sobre el Prócer es ínfimo, apenas elemental.

Estas asociaciones así como algunos investigadores particulares jamás han tocado las puertas oficiales para que les sufraguen sus investigaciones ni sus publicaciones. Muchos de los libros sobre Güemes, Belgrano, San Martín y los gauchos locales circulan por magnificencia de editores que les colaboran, en particular la bohonomía de Francisco Aráoz que además preside la Agrupación Tradicionalista Salta Gauchos de Güemes.

Es una gran paradoja que en la tierra que lo vio nacer, luchar y morir, escenario de la Epopeya que echó las bases de la libertad sudamericana, los salteños que dicen honrarlo, sin embargo, no conocen nada o muy poco de Güemes; de cómo llegó a formar junto a Belgrano y San Martín, de su acción política y social que es fundacional, sus campañas, las intrigas que llevaron a su muerte… nada.

Si acaso uno eligiera una escuela al azar o un puñado de maestras, o hiciera una encuesta entre salteños, comprobaría que el conocimiento sobre el Prócer es ínfimo, apenas elemental.

En este momento y habiendo fracasado la conmemoración del Bicentenario de la Muerte del General Güemes, una decisión política sana y sustentable sería la de invertir en conocimiento, en capacitación sobre la Gesta Güemesiana y en la magnífica empresa de la Independencia que tuvo en Salta sus hechos más descollantes.

Gastarían bastante menos y resultaría en un amplio beneficio para la cultura y la educación. Un aporte jamás realizado a la identidad y un fortalecimiento del sentido de pertenencia y permanencia.

Pero, claro… capaz que esto último no factura ni “garpa” para las elecciones. –

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