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Municipios: Por qué la cuestión de la seguridad no se resuelve con reuniones

La seguridad ciudadana depende de una política estratégica que debe estar pensada de antemano e involucrar a los vecinos, el gobierno local y provincial, junto a una descentralización de la institución policial. Se trata de organizar un Sistema.

SALTA-POR ERNESTO BISCEGLIA.- La gestión política se ha convertido en un pasatiempo a sueldo para muchos que parece, no sabiendo hacer otra cosa, se lanza a ocupar cargos públicos sin estar debidamente capacitados.

Los cambios provocados por la pandemia han dejado al desnudo la improvisación, la desidia y la falta de formación de los funcionarios que pretenden continuar engatusando al vecino con espejitos de colores.

La seguridad es uno de los temas que más afligen a los vecinos que se hallan cada vez más a merced de los vándalos que asuelan domicilios, vehículos y hasta animales.

Los gobiernos locales –municipios- actúan de manera espasmódica, tratando de poner parches que fracasan irremediablemente porque la delincuencia es un fenómeno social y no político. Bueno, también es político cuando el funcionario se convierte en un asaltante.

La seguridad en el municipio

No puede haber buena seguridad cuando no existe una política pública al respecto. Cuando no existen funcionarios capacitados para efectuar un buen análisis y una formulación de un proyecto de seguridad y cuando no existe ningún tipo de implementación ni de recursos para lograrlo.

Uno de los temas por los cuales fracasa la seguridad ciudadana se debe a la falta de coordinación entre las autoridades locales, las policiales y la inexistencia de cuerpos vecinales capacitados en materia de seguridad.

El tema no es menor y hasta es materia de estudio en el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), documento que la mayoría de los funcionarios municipales desconoce.

La vastedad del tema obviamente supera las posibilidades de este espacio, pero digamos a modo de pincelada que la inseguridad ciudadana no se resuelve invitando al ministro del área o armando grupos de Whatssap, sino elaborando una buena política que básicamente debe comprender:

A.- Un aspecto preventivo

Políticas para los jóvenes –prevención social- a través del deporte, la cultura, la capacitación laboral y la salida laboral

Prevención de la violencia familiar.

Promoción de una cultura ciudadana

Recuperación del espacio público

Y remarca Naciones Unidas: ORGANIZACIÓN VECINAL.

B.- Políticas de rehabilitación y reinserción social

Este aspecto en las actuales condiciones escapa a las posibilidades de los municipios, sin duda, y debe ser estatal.

C.- El Control

Fortalecer las instituciones de la seguridad cívica.

D.- En lo político

Intendentes capacitados o con funcionarios que conozcan del tema para trazar estrategias.

Diagnóstico de la situación y elaboración de un plan de seguridad ciudadana.

Un proceso de evaluación de los resultados.

No hace falta decir más para darnos cuenta de que en esta materia los municipios están abandonados, ya que los intendentes no están capacitados para dar estas respuestas y desde el Estado tampoco se hallan a la vista programas que conduzcan a enseñarle al ciudadano cómo asumir conductas de seguridad.

Como se ve, como sociedad estamos aún muy lejos de lograr mejorar el panorama de la seguridad, de modo que por ahora, lo mejor será tener una alarma –que es relativo-, cuidar de dejar bien cerrada la casa y en lo posible proveerse de un buen perro amaestrado.-

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