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 Fin de ciclo

Decepción es la palabra que resume la sensación generalizada que dejó un recambio de gabinete que desnuda la falta de capacidad política de Alberto Fernández.

SALTA-POR ERNESTO BISCEGLIA.- Pudo ser la gran oportunidad de operar un cambio en el país, no mucho, pero el grueso de los argentinos sintió –y así lo expresaron los medios- que podría decir que tenía un presidente y no un “Albertítete” como lo ha calificado la jerga popular. Los nombres que asumen en el gabinete retocado de Fernández representan lo peor de la política de los últimos veinte años. Se puede decir que asistimos ciertamente a un fin de ciclo.

La señora –CFK– se ha dado el gusto, acaso el último, de demostrar que “tiene la sartén por el mango” sacando e imponiendo nombres en el gabinete y dejando a Alberto Fernández como un pesudo presidente que  ha dejado que el golpe de palacio interno le marque los rasgos con que su lapicera debe escribir: el que asume es un gabinete de “Ella” no de él.

Queda demostrado también que CFK, quizás por la edad, ha perdido los reflejos ya que el mensaje de las urnas ha sido contundente. Había una oportunidad para tranquilizar el juego y poder remontar posiciones, pero el ego y la soberbia que la presiden han podido más ¿Cómo piensan ganar posiciones en noviembre?

La jugada que viene es económica. Alberto Fernández conservó a su ministro de economía pero deberá ajustar un plan que permita en los próximos días “poner más dinero en el bolsillo de la gente” para tratar de revertir en noviembre el resultado del 12/9 pasado.

La oposición ha guardado hasta aquí prudente silencio. Sabe que todo este desprolijo manoseo político ahonda la molestia en el electorado y allí está su negocio: no opinar y dejar que todo transcurra. Saben que los protagonistas se están despedazando entre ellos. Lo que siga en estos 45 días será más tarea de la inteligencia que de la política.

Para el grueso de los argentinos el final de este sainete tiene sabor a tragicomedia en realidad. La sensación generalizada es que CFK ha ganado la pulseada  y los argentinos no han ganado nada.

La historia enseña que las crisis deben superarse con ideas innovadoras y sorprendentes, que aunque no se sepa hacia dónde se va a la gente le provocan esperanza. En este caso el expediente ha sido un retorno al pasado sin contemplaciones, una muestra de que el kirchnerismo ya no tiene nada más para ofrecer que pasado.

Por eso flota en el ambiente política esa sensación de que estamos ante un fin de ciclo.

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