ArtículosLocales

Consejo de la Magistratura: sin reformas estructurales no habrá cambios

SALTA- POR Dr. MARCELO ESCUDERO*.- Hemos visto y escuchado en estos días que la transparencia es un sustantivo mencionado recurrentemente, lo que  se tradujo en cuestionamientos   a las garantías de igualdad e imparcialidad entre otras, lo que inevitablemente cubre a todo con un manto de sospecha.-

 

He creído y sigo creyendo que las instituciones son a la sociedad lo que la mente es al cuerpo.-

 

A quienes nos toca ocupar un lugar en el Consejo de la Magistratura en representación del estamento de los Abogados (consejero suplente en mi caso particular), asumimos esta carga pública con  enorme preocupación, haciendo hincapié recurrentemente en la necesidad de reformar el reglamento, la estructura del cuerpo, su método y funcionamiento en la dinámica de la evaluación  y sus pautas en la selección de jueces y fiscales. Prueba de ello son las propuestas efectuadas por la Dra. Graciela Abbut Carol oportunamente.

 

Es que en definitiva, los abogados somos los operadores jurídicos que representamos al ciudadano ante esos mismos funcionarios, quienes decidirán sobre sus derechos.- La posición de nuestro estamento resulta ser la más débil y desigual a la hora de generar los cambios necesarios. Casi nada puede cambiar mientras el Consejo de la Magistratura sea un órgano dependiente de la Corte de Justicia en lo administrativo y presupuestario y sea presidido por uno de sus miembros. Muchos de los que hoy formulan críticas son quienes tuvieron, por su posición en espacios estamentos del estado, la posibilidad de promover y llevar adelante los cambios necesarios.-

 

En esta reforma constitucional se desperdició una oportunidad histórica para propiciar una reforma integral que modifique sustancialmente tanto la estructura como el funcionamiento y el proceso de selección de magistrados, generando los cambios necesarios que garanticen del todo la  transparencia, imparcialidad, e igualdad, sin que de lugar a duda alguna por parte del concursante.- Es que el poder se desespera, se angustia y comete errores, casi siempre.

 

Porque en definitiva, las instituciones, buenas o malas, no perfectas, las integran hombres y mujeres de un tiempo y espacio determinado. La sabiduría de la institución supera con creces lo que uno puede pensar y hacer.- Las instituciones son más simples y claras que mis devaneos y pasan sin interesar quienes las integramos temporalmente. Las instituciones, más aún las que velarán por el futuro, al final terminan siendo tan transparentes que hacen transparentes a quienes las integran.-

 

En el colectivo social de Salta, al menos, las instituciones no cuentan. Pueden o no tener rango constitucional, pueden o no haber sido creadas por ley, porque nada importa más que la apreciación maliciosa y con parciales fundamentos para denostarla como así quienes las integran, más allá del rol que les toca cumplir.-

 

Con los sucesos que hoy se cuestionan sólo se logró que muchos valiosos  aspirantes desistan de continuar el proceso en trámite y podrán tener sus razones para hacerlo (catarata de renuncias le dicen).- Los que estudian, los que han decidido avanzar y vivir y luchar por un ideal de responsable libertad, de comprometida participación para ser un altisonante defensor de la justicia independiente.-

 

Quienes se terminan visibilizando ? Y bueno, el uno, que en realidad son  muchos. Al final, ¿quien escribe? La erudición allende los mares ha contribuido a escribir para una sociedad ideal, la de él.- Todo es reprochable para el enjundioso escriba de verbos altisonantes. La viga en el ojo es su marca en el orillo. Todo le viene como un anillo al dedo, más si es, justo, de la mano que recibe la pauta del estado.-

 

De ahí en más, y en franca decadencia, los muchos que replican como voces en coro, la injuria genérica y dañina, verdades a medias, desde el laberinto mental de su propio fracaso reducido a un teclado de su teléfono móvil, en grupos, redes o cualquier otro reducto de propagación rápida, esos que nada aportaron ni arriesgaron, quienes apenas pasaron un examen para tener una licencia de conducir, los que circulan  por  los medios (algunos con representación institucional), sin la más mínima intención de contribuir con aporte alguno.- Recién advierten la problemática de la institución (creada en 1.998) y piden explicaciones por las redes.- El camino fácil y rápido.-

 

La división de poderes no es un juego. La Justicia y el Poder Judicial son demasiado trascendentes como para convertirlo a un reducto donde acomodar parientes y allegados quejosos que solo aspiran al sueldo jugoso y los feriados propios.-

 

Como muchos aspectos, siempre el número tres. Tres poderes del Estado. Libertad, Igualdad y Fraternidad en la Revolución Francesa. Ciencia, Justicia y Trabajo, en los frisios de la Legislatura de Salta.-

 

La división de poderes fue y seguirá siendo un digno equilibrio si las instituciones son el horizonte que busca una sociedad plural, democrática y justa.-

Marcelo Escudero es Abogado-                                                                                                           MAT. PROF. 1466

                                                                                                        D.N.I.N° 17.582.027

 

 

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cerrar
Cerrar